El Cercado

I. INTRODUCCIÓN

    Cuando vine a España, allá en 1949, traje conmigo un par de cajas que contenían un montón de piezas de porcelana, blancas y negras, parecidas a los botones de un traje; lo único que faltaba en ellas eran unos agujeros para que pudieran ser cosidas en los vestidos. Naturalmente, no se trataba de botones, sino de las 361 piezas de un antiguo juego chino de mesa, un juego que fue inventado hace miles de años por los chinos. Lo traje a España con el propósito y la ilusión de introducirlo en este país y enseñarlo a mis amigos españoles.

    El juego se llama Uei-chi y es muy popular en China, Corea y Japón, especialmente en este último país, donde cuenta actualmente con unos ocho millones de aficionados. Su nombre Go, con el que es conocido en Occidente, es la pronunciación japonesa de la palabra china chi, denominación original del juego. En coreano se llama Baduk. El cercado es la traducción castellana, hecha por el autor de este libro, porque la palabra uei quiere decir cercar, rodear o bloquear, y en este juego precisamente se trata de cercar o rodear territorios entre dos contrincantes.

    El juego se parece mucho a una guerra de verdad, una guerra básica y primitiva, naturalmente; tiene sus elementos de tropa, unidad y formación; tácticas de ataque, defensa, emboscada y captura; técnicas para ocupar y conquistar territorio y, sobre todo, mucha estrategia y planeamiento. Se cree que por ser tan lógico, es el único juego del mundo que no ha sufrido ningún cambio en sus reglamentos básicos desde el siglo VIII de la era cristiana.

    Se cuentan las siguientes anécdotas entre los aficionados de este juego: En la guerra ruso-japonesa de 1900, el mando japonés atribuía su victoria por el éxito del empleo de la estrategia del Go. Y en la Segunda Guerra Mundial, el mando americano ordenó a los miembros de su Estado Mayor que estudiaran el Go para conocer mejor la estrategia japonesa. Todo esto indica que el cercado, aunque sea un simple juego de mesa, tiene su arte y ciencia.

    Según la leyenda china, fue el emperador Yao (entre los años 2357 y 2255 antes de Cristo) quien inventó el Uei-chi, y lo enseñó a su hijo Chu-tan para entrenarle a gobernar el país. Naturalmente, esto no es más que una leyenda y no se puede dar crédito a ella. Sin embargo, algunos historiadores creen que por lo menos en la dinastía Chow (1134-247 a. C.) ya existía este juego, aunque en forma rudimentaria, porque no solamente en los libros de Confucio (551-497 a. C.) se hablaba de él, sino precisamente en esta época de Chow occidental (1134-771 a. C.), tanto la política como la cultura habían tenido un avance muy notable. Sobre todo en los primeros años de la dinastía se instituyeron muchos y muy famosos sistemas políticos nuevos en la historia de China, entre ellos el famoso sistema de repartos de tierra para el cultivo, en virtud del cual el emperador entregaba la tierra a los señores feudales y éstos la repartían al pueblo. La tierra era dividida en zonas cuadradas, las cuales eran subdivididas en nueve porciones iguales de unas siete hectáreas cada una, en la forma del carácter antiguo chino "pozo":





    Por eso, también se llama el sistema del pozo. Cada zona era entregada a ocho familias y cada familia cultivaba una porción como propiedad privada. Las ocho familias en conjunto cultivaban la parcela del centro, que era de propiedad pública, y su recolección era entregada íntegramente al Estado, con lo que las familias estaban libres de tributo. Este sistema subsistió durante casi toda la dinastía Chow, aproximadamente 800 años, hasta el Chow oriental (771-247 a. C.). El país estaba dividido en varios reinos pequeños y uno de ellos, el llamado Chin, lo derogó en el año 350 a. C., mientras que en otros reinos el sistema degeneró también. Muchas tierras eran abandonadas, quizá por causa de las guerras entre los distintos Estados feudales, y el emperador perdió el control de ellos.

    Los juegos de unas gentes que vivían bajo un sistema que duró tantos años, y en un ambiente de guerra continua, reflejaban lógicamente su época. Se supone, por tanto, que el juego surgió del propio pueblo. Al principio puede que fuera un juego muy simple que se limitaba a reproducir la alianza de varias zonas de cultivo para defenderse de los invasores. Andando el tiempo, el juego evolucionó poco a poco se y se hizo más complicado. Hasta los primeros años de la época de los Tres Reinos (alrededor de los años 220-226 de la era cristiana), en el "Tratado de las artes" se decía que el chi tenía 17 líneas horizontales y 17 verticales. Pero después de unos seiscientos años, al final de la dinastía Tang, en el siglo IX, se decía que el tablero tenía ya 19 líneas. ¿En qué momento fue modificado No hay datos concretos. Lo único que sabemos es que desde entonces ya no ha sufrido ningún cambio.

    El chi fue siempre un juego palatino de las clases intelectuales y gobernantes en la antigua China, nunca ha sido popularizado para el vulgo. Por su parecido y semejanza a la guerra, también fue el juego favorito de los militares. Según un libro escrito en la dinastía Suei, el emperador Liang U-ti (502-549 de la era cristiana) redactó un tratado de chi y lo incluyó en la "Gran estrategia", obra maestra del arte de la guerra de obligatorio estudio para todos los mandos militares del Ejército.

    El chi fue introducido en Japón hacia el año 735 de nuestra era por un bonzo budista japonés llamado Kibi Dajin y tuvo una acogida muy favorable en este país. Pero su verdadero desarrollo popular sólo ha sido cosa de estos últimos dos siglos, especialmente el presente, gracias al patrocinio de los poderosos medios de comunicación, la prensa, radio y televisión.

    La famosa Academia Japonesa de Go, la Nihon Ki-in, una especie de autoridad académica y federativa, fue fundada en 1924. Sus funciones fundamentales consisten en enseñar el arte del Go, supervisar las competiciones públicas y conceder títulos de categoría a los profesionales y aficionados. Las categorías se clasifican en nueve grados superiores y nueve inferiores. El estudiante recién graduado en la Academia de Go obtiene su título de primer grado superior, o dan, y luego, participando en las competiciones de ascenso organizadas y reglamentadas por la Academia, obtiene grados superiores. El grado máximo es el 9º dan. La Academia concede también títulos especiales a los verdaderos campeones, por ejemplo, el Hon in-bo (Campeón Nacional) y el Mei jin (Gran Maestro), que son los máximos galardones a que puede aspirar un profesional.

    El actual Mei jin (1970) lo ostenta un joven profesional chino, llamado Li Hai-feng, quien obtuvo el primer dan a los trece años de edad y fue un verdadero niño prodigio, habiendo conquistado el título de Mei jin en 1965, con sólo veintitrés años. En 1969 conquistó los dos máximos títulos de Mei jin y Hon in-bo.

    La profesionalidad en Japón está rigurosamente controlada por la Academia. Según las últimas estadísticas, de entre los ocho millones de aficionados, no llegan a 300 los que poseen títulos profesionales; de éstos, unos 20 son del 9º dan, aunque algunos ya se han retirado por razones de edad. Solamente hay una mujer que haya alcanzado el 6º dan, contra 35 del sexo masculino.

    En algunos países del Occidente ya se va conociendo este interesante juego, incluso se han fundado asociaciones para organizar torneos nacionales y hasta campeonatos continentales. La Go Association de los Estados Unidos fue fundada en 1934. Alemania, Gran Bretaña, Austria, Holanda y algunos países de la Europa Oriental poseen ya sus respectivas asociaciones nacionales, que totalizan más de 40 clubes de aficionados en toda Europa. El primer torneo internacional de Go fue organizado por la Academia Japonesa en 1963, y han participado jugadores no profesionales de todos los países que practican este juego.

    El juego en sí no es difícil de aprender, debido a la sencillez y al carácter intuitivo de su reglamento; hasta un niño de corta edad es capaz de aprenderlo en poco tiempo y no han faltado nunca niños prodigio en todas las épocas. Por otra parte, se trata de un juego muy original, científico, instructivo y entretenido. Claro que para ser un gran maestro se necesita una técnica muy refinada, mucho estudio y un excepcional talento.

    A continuación vamos a desarrollar un estudio breve aunque sistemático, en el que procuraremos utilizar todos los términos en castellano, en la traducción realizada por el autor. En ciertos casos se indica también, entre paréntesis y en letra cursiva, la denominación japonesa con la que se han popularizado algunos de ellos.

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